10 de junio de 2010

Policías


Mi suegro sabía decir que ellos y los árbitros no tenían hinchada propia. Actuén o no son permeables a las críticas. Algunas de ellas son injustas...

Vengo de los ´70. No milité demasiado, pero simpaticé con los que lo hacían. Siempre vi en esos tipos de azul (ropa prestada que le decían) como el enemigo a derrotar. Siempre vi en ellos a los malos, pero algunas relaciones de hoy y alguna experiencia del pasado, al menos, hacen que mi pensamiento ya no sea tan categórico.

En aquellos años duros fui una sola vez en cana. No fue por armar una barricada o por tirarles bolillas a los de la montada, sino por cometer el "terrible delito" de transitar sin documentos. Desde ese día me convencí que las boludeces no deberían figurar en los prontuarios.

Era una mancha para alguien que simpatizaba con el pensamiento progre. Una noche en la lúgubre jefatura de policía de los años de plomo para "escarmentar" y para ganarme el castigo de Don Goyo, mi viejo, que igual me mandó al colegio sin dormir. Después agradecí aquel castigo porque tras contar la experiencia vivida fui mimado por mis compañeras.

De adentro de una de las oficinas de la jefatura apareció "Sanguchito" un oficial que conocía de su época de lustrín en el Barrio Kennedy que se prendía en los picados de la canchita de la manzana 5. "¡Negro! que hacés acá? me dijo". En media hora me hizo los papeles y ya estaba afuera. No sé que habrá sido de su vida, pero nunca me olvido cómo me trató.

Hoy me codeo con la custodia de mi laburo y de ellos aprendí y aprendo cosas de su trabajo. Largas charlas en el desayuno y en el almuerzo me aclaran el panorama sobre la ingrata tarea que, ni a palos, haría en mi vida.

La gran mayoría de la fuerza, oficiales o razos, están obligados a hacer trabajos extras de custodia en sus días de descanso en distintos negocios o empresas para poder llegar a fin de mes con un plato de comida caliente en la casa.

Estos tipos, se compran las balas, el uniforme, las botas y, en los operativos hasta se pagan su propio morfi si la jornada se extiende. Algunas monedas le tiran en el sueldo pa' la pilcha y los timbos, pero igual no alcanza.

Entonces me pregunto: la sociedad a la que estos tipos cuidan saben cuanto cobran por arriesgar la vida en esa tarea? La gente sabe que luego de cagarse a tiros con cualquier chorro tiene que dar explicaciones por las balas que gastaron y que tiene que reponer?

Y si decide no pedir la reposición en el organismo burocrático al que pertenece, a las balas que gastaron las tiene que reponer de su propio bolsillo. Entonces que ganas puede tener un "poli" de tirotearse con alguien?

La gente ni imagina que estos tipos no tienen sindicatos y que no pueden pelear por su salario, porque sino son expulsados o trasaladados a lejanas comisarías en un olvidado paraje tucumano? No les exigimos demasiado para las condiciones en la que laburan?

Por todas estas razones la corrupción se encuentra a la vuelta de la esquina. Ya sé que la honestidad vienen o no con cada ser humano, pero ante semejante teatro de operaciones el dinero sucio puede torcer cualquier conciencia.

Eso sí, conciencia torcida o no, no veo a los oficiales o a los razos subirse a una 4x4 para volver a casa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No te olvides negro que los policias que trabajan en moto no llegan a ganar mil pesos y que su trabajo es en negro, que ganas te pueden dar de salir a arriesgar tu vida cuando agarran a un delincuente el cual no va a dudar en pegarte un tiro y por ser menor sale a las 24 hs o le dan libertad asistida, los menores saben y especulan con eso, es una locura y ellos lo viven dia a dia.